Durante el embarazo es normal que surjan muchas preocupaciones. Al saber que se recomienda evitar carnes crudas o poco hechas, muchas futuras mamás se preguntan si congelar el jamón es una forma segura de seguir disfrutándolo sin riesgos para el bebé. La buena noticia es que el embarazo no tiene por qué vivirse como una lista de prohibiciones. Con la información adecuada y algunas precauciones, el jamón ibérico puede seguir formando parte de tu alimentación en esta etapa tan especial.
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Pueden comer jamón las embarazadas
¿Pueden comer jamón las embarazadas? Es una de las preguntas más habituales durante la gestación. La respuesta, según la evidencia científica actual, es que sí es posible siempre que se cumplan determinadas condiciones. El riesgo no está en el jamón en sí, sino en la posible presencia del parásito Toxoplasma gondii, causante de la toxoplasmosis.
Diversos estudios, como los realizados por la Universidad de Zaragoza, indican que en jamones curados durante más de 14 o 15 meses no se detectan parásitos viables, ya que el proceso de salado, secado y maduración prolongada crea un entorno hostil para su supervivencia. Investigaciones de la Universidad de Granada refuerzan esta idea y concluyen que el jamón ibérico de larga curación puede ser seguro durante el embarazo, incluso sin congelación previa en muchos casos.
Al final, la recomendación de evitar el jamón durante el embarazo es una simplificación que busca proteger la salud de la madre y del bebé frente a una infección que, aunque suele pasar desapercibida fuera de la gestación, puede tener consecuencias graves para el feto si se contrae en este periodo.
Toxoplasmosis y serología: cuándo suele permitirse y cuándo conviene evitarlo
La toxoplasmosis es una infección causada por un parásito llamado Toxoplasma gondii. En personas sanas suele pasar desapercibida o provocar síntomas leves, pero durante el embarazo puede ser peligrosa, ya que el parásito puede transmitirse al feto y causar complicaciones. Se puede contraer a través de diferentes vías:
- Al consumir carne cruda o poco cocinada, como es el caso del jamón.
- Al beber agua contaminada.
Dada la seriedad de la infección, el médico suele solicitar una serología durante las primeras semanas del embarazo para saber si la futura madre ha pasado la toxoplasmosis con anterioridad. Esta prueba determina si existen anticuerpos protectores frente al parásito Toxoplasma gondii. Cuando la mujer ya ha pasado la infección, no existe riesgo y puede consumir jamón y embutidos con normalidad.
Sin embargo, la situación cambia cuando la serología indica que no hay inmunización previa. En estos casos, el riesgo está en la posible transmisión del parásito a través de carnes crudas o poco tratadas que deriven en una toxoplasmosis congénita con consecuencias relevantes para el feto.
Tal y como indica el Ministerio de Consumo, si no estás inmunizada frente a la toxoplasmosis, conviene tomar precauciones extremas en el consumo de productos cárnicos crudos o curados durante el embarazo. Las recomendaciones actuales apuestan por información y precaución, no por la prohibición total.
Cuánto tiempo hay que congelar el jamón para las embarazadas
Cuando no se tiene la certeza sobre el tiempo exacto de curación del jamón, la congelación se convierte en una medida preventiva clave. Siguiendo las recomendaciones de los organismos sanitarios, el objetivo no es prohibir su consumo, sino reducir al máximo el riesgo de toxoplasmosis durante el embarazo.
-20 ºC 48 h vs -18 ºC 72 h: qué implica en un congelador doméstico
Cuando la carne se va a consumir cruda o curada durante el embarazo, es preferible aplicar márgenes de seguridad más amplios. Señalan que congelar durante uno o dos días a –20 °C es una medida prudente y eficaz. En congeladores domésticos, que suelen trabajar a –18 °C, se recomienda ampliar el tiempo hasta 72 horas para asegurar el mismo efecto.
Una vez congelado, la forma de descongelar el jamón también importa para mantener su calidad y disfrutarlo con seguridad durante el embarazo. Estos son los consejos básicos a tener en cuenta:
- Descongelación lenta en el frigorífico: permite conservar mejor la textura y evita cambios bruscos que puedan afectar al producto.
- Retirar el envoltorio antes de descongelar: se evita la acumulación de humedad, que puede alterar la superficie y la consistencia del jamón.
- Reposo a temperatura ambiente antes de consumir: dejarlo unos minutos fuera del frío ayuda a que recupere su aroma y sabor originales.
Con información adecuada y pequeñas precauciones como estas, el jamón puede seguir formando parte de la alimentación durante el embarazo incluso cuando existen dudas sobre su tiempo de curación.
Otras formas seguras de consumir jamón durante el embarazo (sin congelarlo)
Antes de tomar cualquier decisión durante el embarazo, lo mejor es hablar con tu médico o con la matrona. La serología y el seguimiento personal son los que indican qué es lo más adecuado en cada caso. A partir de ahí, existen opciones seguras para seguir disfrutando del jamón sin congelarlo, protegiendo la salud y sin renunciar a la calidad del producto.
- Elegir jamón ibérico de alta calidad y larga curación: piezas con más de 18 meses de curación han demostrado ser seguras, ya que el proceso elimina el Toxoplasma gondii.
- Consumirlo bien cocinado: el calor destruye el parásito por completo. Tienes mil opciones de recetas: croquetas, salteados, pizzas o guisos. Todas son opciones seguras siempre que el jamón esté bien hecho.
- Extremar la higiene: es muy importante lavarse bien las manos tras manipular carne cruda es una medida básica de prevención.
Con información y asesoramiento médico, el embarazo no tiene por qué ser sinónimo de renunciar al disfrute gastronómico.
Jamón iberico de calidad y trazabilidad: por qué elegir Félix de Múrtiga como opción premium
La Organización Mundial de la Salud recomienda precaución con el consumo de carnes crudas o curadas durante el embarazo, aunque señala que el riesgo varía en función del tipo de elaboración y los controles aplicados. En la misma línea, el Consejo Regulador Dehesa de Extremadura subraya que los jamones elaborados de forma tradicional, con trazabilidad, maduración prolongada y garantías sanitarias, cumplen con los criterios que exigen los expertos para un consumo más seguro durante el embarazo.
Por eso, en Félix de Múrtiga apostamos por procesos cuidados y tiempos de curación que siguen la técnica tradicional. Descubre una selección de jamones pensada para quienes buscan confianza y el auténtico sabor del ibérico.
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Referencias
- Ministerio de Consumo (España) Recomendaciones alimentarias durante el embarazo https://www.dsca.gob.es/es/consumo/novedades/recomendaciones/recomendaciones-alimentarias/alimentacion-embarazo
- Universidad de Zaragoza Herrero, L. et al. Supervivencia de Toxoplasma gondii en jamón curado https://zaguan.unizar.es/record/88595?ln=es
- Organización Mundial de la Salud (OMS) Food safety and pregnancy: meat products and prevention of toxoplasmosis https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/listeriosis
